Descleé De Brouwer, Bilbao 2011.
Este libro está inspirado en esa necesidad de ir desde nuestra orilla hacia la orilla de Dios, que es precisamente el camino de las Bienaventuranzas, camino alternativo al que nos ofrece el mundo. Atravesar el mar de Galilea, con sus tempestades o aguas tranquilas, para alcanzar el monte de las Bienaventuranzas, es parte del recorrido al que nos sentimos llamados a realizar. Cristo es la roca firme sobre la que cimienta nuestra vida, el mundo está lleno de tentaciones que nos alejan de lo esencial, nuestro espíritu padece enfermedades que dejan a la persona vacía, insatisfecha, confusa y sin horizonte. El principal obstáculo para alcanzar la felicidad es el «culto a nuestro propio ego», algo que tiene que morir si deseamos crecer espiritualmente. Entonces a Cristo lo ponemos en el centro de nuestra vida, nos relacionamos con la Santísima Trinidad y llegamos a descubrir su presencia permanente en nosotros, es cuando todo queda iluminado, llegamos a conocernos a nosotros mismos, a Dios y a comprender a los demás. Este libro junto con «Hacia la cumbre de Dios. Mística y compromiso» es todo un proyecto de vida en el itinerario hacia la santidad.